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El esposo de Tian Jinzhen dejó el hogar en 2002 para trabajar como minero en otra zona de China. Tanto su hijo como hija viven en lejos de casa para asistir a su colegio y universidad, respectivamente.
El trabajo diario de Tian incluye recoger leña en las montañas, atender labores domésticas, cuidar de sus suegros y cuidar los cultivos de casi dos hectáreas de tabaco, maíz y arroz. Los miembros de la familia comparten juntos solamente durante el tiempo de la celebración anual del Festival de Primavera.
Tian es un ejemplo claro de las muchas mujeres dejadas en casa quienes se quedan en sus pueblos mientras sus maridos van a otros lugares en el país para ganarse la vida. Más de la mitad de las mujeres de su pueblo en la Provincia de Hunan tienen esposos que han migrado a otras ciudades para tener trabajos mejor pagados. Muchas poblaciones rurales parecen estar compuestas meramente de mujeres, niños, ancianos e incapacitados físicamente.
Luego de una encuesta tomada durante dos años en Diciembre de 2008, los investigadores encontraron que la población dejada en casa en las zonas rurales de China incluyen 20 millones de niños, 20 millones de adultos mayores y 47 millones de esposas, en números que continúan creciendo.
Un ocho por ciento de las mujeres encuestadas afirmaron que enfrentaban una crisis en su matrimonio; 30% del total sufrían de enfermedades crónicas y de ellas en 62.9% fueron descritas como "físicamente sobre desgastadas".
Cada año Tian Jinzhen ara la tierra de propiedad familiar y lleva 40 kilos de grano (casi su propio peso) en un solo viaje de cosecha. "Otras mujeres transportan hasta 50 kilos, pero yo no soy tan fuerte," dice Tian. "A la hora de levantarnos al amanecer, quisiera estar dormida para siempre; pero lucho por ponerme de pié porque toda la familia descansa en mí y no puedo fallarles."
El sueño de Tian es que su pueblo monte un negocio propio de tipo cooperativo para promover los productos locales en el mercado nacional. "Cuando nuestro pueblo se enriquezca, los residentes encontrarán trabajos cercanos a casa y ninguno será dejado atrás otra vez," comentó (Diario del Pueblo).
Oremos por las "mujeres dejadas en casa" en China quienes frecuentemente luchan solitas con muy pequeño apoyo.
Pidamos para que estas mujeres encuentren apoyo entre ellas y que un día reciban apoyo de la tensión física permanente.
Oremos por sus matrimonios, toda vez que están siendo separadas de sus maridos durante gran parte del año, y por sus hijos, separados de uno o ambos padres mientras van a lo largo de sus años de formación.
Pidamos al Señor que haya unas políticas económicas más saludables que permitan desarrollar trabajos que unan a las familias y aún así, les permita un ingreso razonable para vivir.
Oremos para que Jesús levante obreros con el evangelio para alcanzar estas mujeres y otros más dejados solitos en los pueblos.
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